Pódcast · Episodio 38

Las actrices con discapacidad también tenemos brilli brilli, con Mafalda Carbonell.

Mafalda Carbonell tiene diecisiete años, una carrera en el cine y la televisión que ya quisieran muchos y una discapacidad con la que ha crecido. Hablamos de cómo se representa la discapacidad en la pantalla y de por qué hay que dejar de mirarla con pena.

Episodio completo en YouTube. También disponible en Spotify.

Grabamos este episodio en un sitio muy especial: Planeta Ganga, la tienda solidaria de María Arellano, la madre de Mafalda, en Madrid. Y lo hicimos con la tienda abierta y clientes entrando sin parar. Traer el mundo del cine al pódcast me hacía mucha ilusión, y más con una actriz que, a sus diecisiete años, ya ha trabajado en películas como «Vivir dos veces» y en series como «Club Houdini», «30 monedas» o «Señor, dame paciencia».

Artrogriposis: nueve operaciones y a caminar con cinco años

Yo no sabía que Mafalda tuviera discapacidad; no se le nota. Tiene artrogriposis de miembros inferiores: en la tripa de su madre, en lugar de estar encogida, estaba sentada como un indio, y nació con las caderas y los pies girados. De bebé cogió una tuberculosis y no pudieron operarla hasta curarse; mientras, se arrastraba con los brazos, y por eso tiene tanta fuerza en ellos. Después llegaron unas nueve operaciones. Le dijeron que no andaría, y empezó a caminar con cinco años.

No es que la discapacidad llegara a mi vida: llevo toda la vida con ella. Es mi sello, mi marca personal.

Ha tenido miradas, risas y algún grito por la calle, y alguna temporada, al cambiar de colegio, sintió vergüenza. Pero hoy le da igual. Me encantó lo que dijo de llamar la atención: a ella le gusta. Qué diferente al mensaje de tantas mujeres con discapacidad del mundo rural que prefieren quedarse en casa y hacerse invisibles. Mafalda sale de fiesta y va a todas partes como la que más.

El cine tiene que dejar de mirar la discapacidad con pena

Estudia el bachillerato de artes escénicas y su discapacidad nunca le ha cerrado un casting. Pero ve que en muchas películas todavía se trata a las personas con discapacidad desde la pena: son las que tienen depresión, a las que les hacen bullying o las feas de la historia. Y eso, dice, hay que acabarlo. Ser diferente, además, hoy abre puertas.

Su última película, «Todos los colores», va justo de eso. La protagonista es una niña en silla de ruedas, y la idea nació porque la directora tenía una amiga de toda la vida en silla de ruedas que la liaba como la que más, y estaba cansada de verla retratada siempre desde el victimismo. Para prepararla habló con mucha gente usuaria de silla, que le contó que con solo ver a un figurante en silla en una película ya se sienten representadas.

No hay que mirar con pena a las personas que tenemos discapacidad.

Eva Moral, un referente en el rodaje

Mafalda nunca ha tenido un referente, pero en esta película encontró uno: Eva Moral, campeona paralímpica, que actúa en ella. Eva se quedó en silla de ruedas tras un accidente siendo deportista y, en vez de hundirse, siguió compitiendo. De ella aprendió la motivación: cuando en el gimnasio le tienta hacer cuatro series en lugar de seis, hace las seis, porque la satisfacción de salir sabiendo que lo has hecho todo bien no tiene precio.

Lo que no se ve: miradas, comentarios y un asiento reservado

Hablamos de las miradas. Yo escondo el implante, y cuando la gente no ve la discapacidad a veces piensa que eres tonta. A Mafalda le pasó al revés en un autobús lleno: se sentó en un asiento reservado y un hombre le soltó «¿tú qué, estás embarazada o estás coja?». Ella siempre cede el sitio a una persona mayor, pero no a quien le habla así. No es solo la discapacidad: es falta de educación.

Planeta Ganga: moda de cine, solidaria e inclusiva

Al final se sumó María, su madre, que nos contó cómo lo vivió al nacer Mafalda: cuando entró el traumatólogo pensó «bueno, no es un oncólogo», y desde entonces lo ha visto todo en positivo. Si la vida te da limones, haces limonada. Y le dio la vuelta a otra cosa: quería devolver el favor al doctor Epeldegui, el cirujano que operó a Mafalda.

Así nació Planeta Ganga: una tienda que vende a buen precio el vestuario de rodajes de cine y series, prácticamente nuevo, que antes acababa en almacenes. Es sostenible, porque da una segunda vida a esa ropa; solidaria, porque parte del beneficio va a la ONG de cirujanos ortopédicos del doctor Epeldegui; e inclusiva, porque solo emplea a personas con discapacidad. Directores de arte del cine español le hicieron un decorado que simula una sala de cine, y actores y productoras donan su vestuario. Más que una tienda, es una experiencia.

María insistió en algo que comparto: la discapacidad no es caridad, y hay que cambiar esa mentalidad. Tradicionalmente el cine y el teatro han mostrado la discapacidad en gris. Con historias como la de Mafalda, con su película y con proyectos como el de su madre, se puede mostrar como es: de todos los colores.

Ver el episodio en YouTube

← Todos los episodios de «El no silencio de Elena»

Contacto

¿Hablamos?

¿Quieres contar tu historia en el pódcast o proponer una colaboración? Escríbeme.

hola@elnosilenciodeelena.com